11024741_838781529520265_4603457485645491532_nHace siete años entro por la puerta sin llamar una enfermedad que se llama Esclerosis Múltiple, he de reconocer que cuando se me diagnosticó, desconocía completamente en qué consistía. Se me dijo que iba acompañarme durante toda mi vida, que era una enfermedad degenerativa, crónica y que no tenía cura.

No voy a negar que al principio me costó mucho asumir lo que era, que significaba, que iba a ser de mí, me costaba decir su nombre, eso que casi desconocía en qué consistía, no me atreví a saber más de ella, así que lo consultó una amiga, si por internet. Jamás recibí explicación alguna por su parte, me dijo, no leas nada, pregunta a especialistas y asociaciones.

Una vez consciente y sabiendo que tenía mil caras, decidí, plantarle cara, sin pensar en que podía suceder mañana, sino que podía hacer hoy. He de reconocer que gran parte de lo que soy ahora se lo debo a la Dras. Cervelló y carcerer, desde mi diagnóstico está a mí lado y os aseguro que el proceso no ha sido fácil, soy dura de lidiar.

Tengo para escribir un libro, con sus partes buenas y de las que aprendemos.

¿Como empezó todo?, en el agua, tenía que ganar masa muscular, ganar peso y volver a empezar, así que metí la cabeza en el agua con decisión, impulsé mis piernas con fuerza y día mis primeras brazadas, en las que en cada una de ellas repetía que no tenía que poder conmigo.

Poco a poco fui introduciendo nuevas disciplinas, nuevos retos. Mis primeras pedaladas a favor del Em. Me sentía bien, pero a la vez sentía que podía hacer más, poder decir sin tapujos, tengo esclerosis múltiple y de ahí comenzó mi lucha interna que poco a poco se fue convirtiendo en un grito cargado de esperanza porque se conociera la enfermedad.

Recuerdo las primeras pedaladas solidarias que se dieron, la llegada a la cima del Mont ventoux, la solidaridad en el ascenso a la Montaña de Montserrat, el salitre ingerido en mi primera travesía, el apoyo de mis compañeros día a día en mis entrenamientos, las 1300 personas pedaleando por la em y ese famoso selfie dedicado a nosotros. Las acrobacias en la exhibición de acrosport, la llegada a la meta en el triatlón de este año, en el que participé por relevos.

Todas y cada una de estas vivencias no hubieran sido posibles sin un sentimiento vital, LA ILUSIÓN. Por tanto me gustaría que a través de estas iniciativas un poco locas, que me propongo, invitar a las personas que padecen esclerosis múltiple que sueñen, que dejen atrás lo que no podemos hacer, que busquen nuevas metas, nuevos objetivos. La vida nos ofrece un sinfín de oportunidades. La enfermedad va a convivir con nosotros, pero no le permitamos que nos quite la curva que todo lo endereza, nuestra sonrisa.

¿QuÉ quiero decir con esto?, que no es necesario llegar a la montaña más alta, nadar km o pedalear sin pausa, porque cada uno tenemos unos sueños unas metas, NO PERMITAS QUE LA MULTIPLE NO TE DEJE ALCANZARLAS ese es el mensaje.